domingo, 4 de noviembre de 2012

SINCRODESTINO

Facebook icon Twitter icon Forward icon

TU PENSAMIENTO ES COMO UNA PIEDRA CAYENDO

Tu pensamiento es como una piedra cayendo

"Os encontráis en la parte más alta de una torre, y sostenéis una
piedra en la mano. Podéis guardar esta piedra en la mano o
dejarla caer. Si la dejáis caer, de inmediato escapa de vuestro
control, porque de inmediato entran en acción dos leyes físicas:
la de la gravedad y la del movimiento acelerado. En efecto, no
sólo cae la piedra, sino que a medida que va cayendo su velocidad
se acelera.
Traslademos esta ley del movimiento al plano psíquico. Cualquier
pensamiento, cualquier sentimiento, cualquier acto es como una
piedra que dejáis caer en el océano de energías; y el movimiento
es irreversible, no podéis ni detenerlo, ni aminorar su
velocidad, al contrario, cada vez se acelera más. Esto explica
porque, si os abandonáis a malos pensamientos y malos
sentimientos, o actos reprensibles, os veréis inevitablemente
arrastrados por un camino cada vez más peligroso. Pero como las
leyes por sí mismas son neutras, funcionan tanto para el bien
como para el mal. Así pues, si tomáis hoy una resolución
correcta, ésta obedecerá también a las dos leyes de gravitación y
del movimiento acelerado. Decidís, por ejemplo, no encolerizaros
más frente a la menor contrariedad. Es como si dejarais caer una
piedra. Primero no irá muy deprisa, no tendréis la sensación de
haber hecho mucho progreso; pero al cabo de algún tiempo, cada
vez os será más fácil dominaros."
Omraam Mikhaël Aïvanhov

VER LA REALIDAD VERDADERA

Ver la realidad verdadera

Si estamos en un camino espiritual, vamos a luchar. No es fácil. Es difícil abandonar nuestros miedos, es difícil dejar de ser celoso, es difícil trabajar constantemente en nosotros mismos.
Y la parte más difícil es ver, ver la realidad verdadera. ¿Cuán a menudo vemos en retrospectiva una amistad o una relación, y pensamos “¿Qué vi en esa persona?”?
La verdad es que nosotros no vemos. Como dice en el Zóhar, el texto fundamental de la Kabbalah, “los ojos no pueden comprender todo“. Esto es porque estamos atrapados en el momento, atrapados en la ilusión de los cinco sentidos. Entonces, ¿cuál es la respuesta? ¿Cómo salimos de esta trampa? Removiendo las capas de nuestro ego.
Mi padre y maestro, el Kabbalista Rav Berg, dice que nuestra alma es como una lámpara que cubrimos con mantas. La naturaleza de nuestro ego oculta la Luz dentro de nosotros. Yo, yo, yo, yo, yo. “No puedo creer que me haya dicho eso”, “¿Qué pensarán de mí?”, “Mírenme, soy genial”, “Mírenme, soy patético”.
Estar obsesionados con nosotros mismos evita que veamos lo que está sucediendo realmente.
Sólo cuando eliminamos a nuestro ego, parte por parte, somos capaces de ver la verdad en situaciones y en personas. El secreto es ver a los demás primero y a nosotros en segundo lugar. Sólo entonces, podemos tener el mérito de superar las limitaciones de nuestros cinco sentidos y encender nuestro sexto sentido.
¿Qué es el sexto sentido exactamente? Es la capacidad de ver algo que nunca antes hayamos visto, obtener la respuesta, de forma repentina, a preguntas que nos hemos estado formulando constantemente.
Después todo, ¿qué es la Kabbalah? Es aprender a recibir. Y no recibimos mediante el intelecto, sino mediante la conexión con la Luz. Esta semana, las fuerzas del universo están impulsándonos a ver nuestro propósito, a percibir lo que se nos escapa normalmente. Nos están dando una oportunidad de ver aquello ante lo cual estamos cegados generalmente, con tan sólo abandonar a nuestro ego.
Las siguientes herramientas pueden ayudarnos a conectar con esta influencia positiva:
Compartir transformador
Salir de nuestra zona de confort
Eliminar las intenciones ocultas
Y, como siempre, escanear el Zóhar y los 72 Nombres de Dios son nuestros aliados en la batalla por experimentar la dicha que nuestro Creador tenía destinada para nosotros.
Inténtalo, te gustará lo que verás.
Todo lo mejor,
Yehuda

AYUDA A LOS HUMANOS

Ayuda a los humanos

"Siempre debéis tener en vuestro pensamiento un lugar para los
demás. Porque cada vez que no actuáis tan bien como podríais, hay
algo en algún lugar del mundo que se oscurece, comprometido por
vuestra falta. Y obrar bien no significa necesariamente aportar
una ayuda material, no, sino pensar en las consecuencias que
vuestros pensamientos, vuestros sentimientos, vuestros actos,
vuestras intenciones pueden tener en los seres.
¡Hay tantas posibilidades para ayudar a los humanos! Éstas son
las posibilidades que debéis encontrar sabiendo que, del bien que
hacéis, nada se pierde. Una vez lo habéis hecho, ya no penséis
más en él, y sobre todo no esperéis nada a cambio. Sed como el
sol que da luz, calienta y vivifica a todas las criaturas: no se
pregunta si ellas le están agradecidas."
Omraam Mikhaël Aïvanhov

surfing waves